Encarnar a un mito tan querido como Freddie Mercury podía ser una bendición o un regalo envenenado. Rami Malek no sólo ha logrado convencer a millones de fans de todo el planeta con su interpretación en el filme Bohemian Rhapsody, sino que también le ha valido para ganar el Oscar a mejor actor.

“Gracias a Queen por dejarme ser la parte más diminuta de su fenomenal y extraordinario legado. Estoy en deuda con vosotros para siempre”, ha señalado Malek sobre el escenario. Hijo de inmigrantes egipcios, el artista ha instado en su discurso a que se cuenten más historias que apuesten por la diversidad y que versen sobre personas que tienen problemas con quiénes son y con su identidad.

”Sabíamos, y lo pensamos de manera colectiva, que había que reflejar aspectos difíciles de su vida, los retos, las dudas y también los éxitos. Pero tras conocer a Freddie, con todas las investigaciones que hice, creo que hablamos de un hombre muy perfeccionista que quería celebrar la alegría de la vida; divertirse, ante todo y sobre todo”, señaló a la prensa cuando presentó por primera vez la película.

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